sábado, 14 de abril de 2018

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La homofobia de Juan Ramón Jiménez. La obsesión del poeta de Moguer contra los homosexuales le duró toda la vida y le aparecía a cuento de nada cada vez que perdía los papeles. Sabido es que Juan Ramón Jiménez cortó a finales de los años veinte con la generación del 27; Bergamín cuenta así su ruptura con él:
Juan Ramón atacó muy duramente a Lorca, Alberti, Guillén y Salinas; yo le dije que cambiara de conversación, pues eran mis amigos, pero él insistió añadiendo a Prados, Altolaguirre y Cernuda, calificándolos de “mariconcillos de playa”. Le dije que no podía escuchar una cosa así, ya que en Andalucía era una injuria muy despectiva, a lo que me respondió: “Y además, se lo diré a ellos”.
El propio Juan Ramón reconoció así las razones de la ruptura:
Le dije a Bergamín que no me trajera más invertidos a mi casa y que no sabía escribir la tercera palabra nunca, que era mi eco.
Se me dirá que en aquella época todos eran homófobos: en ninguno alcanza esa fobia una temperatura semejante. Después de que Buñuel y Dalí se rieran de él en la famosa carta en que gritaban “Merde” contra su Platero y yo, Juan Ramón les contestaba así:
…para mí, “merde” no es nada; y además, porque ustedes saben de antemano que yo no puedo contestarles en esa lengua trasera que es la palabra propia de ustedes. No iba yo a cometer la ridiculez tampoco de enviarles mis padrinos masculinos, ni femeninos ni “manfloritas”, como les dicen a ustedes en mi Moguer.
¿Pensáis que su obra se libró de esta aversión? Qué va: en su fantástico libro de aforismos “Ideolojía”, vuelve a ella:
• • • UN maricón o una prostituta no tienen mayor insulto para una o uno que no lo son que prostituta o maricón.
• • • TODOS los escandaleros son con espejo lo mismo.
• • • EN ninguna parte se ha dicho ni es concebible que dios fuera maricón.
• • • LOS maricones y las marimachos nunca dicen la verdad, lo que es lójico, ya que su reino propio es una mentira de la naturaleza.
• • • SIEMPRE he oído hablar con voz contenida al hombre verdadero; al hombre afeminado, en voz altisonante.
• • • EL hombre verdadero es contenido; el afeminado, aparatoso.
• • • TODAS las marimachos y todos los maricones gritan, son escandaleros.