jueves, 12 de abril de 2018

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Dice Ramón Andrés en uno de sus estupendos aforismos:
I-spn-ya—. Aquí el ingenio sólo se usa para poner apodos. Un país vengativo, de reyerta y rencor, hecho a la envidia y de amarga ignorancia, exigente (con los demás), alborotado, de moral tullida, grosero, resentido, guerracivilista, panzudo y siempre hambriento, bostezador, de camarillas, desdentado, timador, ratero, último.
Al leer este desahogo me ha venido a la cabeza aquello que decía Cioran, según el cual solo los escritores mediocres pueden reflejar la sociedad en la que viven, porque los buenos se vuelven contra ella. Lees lo que decían Bukowski o Henry Miller sobre los Estados Unidos, lo que decían Flaubert o Céline sobre Francia, Reinaldo Arenas sobre Cuba, Bernhard sobre Austria o Schopenhauer sobre Alemania, y compruebas que se parece cambiando algunos detalles a lo que dice Ramón Andrés sobre España.