domingo, 30 de julio de 2017

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El símbolo como problema. El ser humano más encantador del mundo no puede influir más allá de las 400 personas que le rodean: para superar ese círculo y dominar multitudes o vastos espacios geográficos necesita crear símbolos/vínculos artificiales que unan a personas que no imaginaban que estuvieran unidas. No es casual que los símbolos escogidos más comunes hayan sido el águila, el cóndor, el lobo, el oso, el tigre o el león, símbolos de fuerza y majestad que revelan su vocación agresiva, el tú-eres-esto-y-por-tanto-tienes-que-hacer-esto. No se elige para dominar un dedal, un gorrión, una margarita. No se crea un símbolo vinculante sin intención depredadora. Ese símbolo ansía convertirse en sentido común, un sentido común de borrachos para el que nos necesita a todos borrachos... ⇒¡y pobre de ti si aún continúas sobrio!!