sábado, 17 de febrero de 2018

739


Pero mi diferencia esencial con los nosotristas es que yo, cuando me pongo a vivir en un lugar y conozco a nuevas gentes, al de cuatro o cinco años ya estoy hasta las puntas de las pestañas tanto del lugar como de las gentes… ¡cómo iba yo a amar un territorio que enseguida se vuelve un yogur caducado y a unos vecinos empeñados en salir a la calle con su cara de siempre!


738


No se puede escribir bien si no mantienes tus odios en forma…


737


He vuelto a leer en Umbral la conocida anécdota de Felipe González tras el fallecimiento de Franco, cuando el que llegaría a ser presidente de España, requerido por sus compañeros socialistas para brindar con cava por la muerte del dictador, se negó a hacerlo:

–Yo no brindo por la muerte de ningún español.

Este comportamiento le parece a Umbral maravilloso, tanto que dice que “aquel día Felipe González se convirtió en presidente moral de todos los españoles”. A mí el gesto también me parece bello, desde luego, pero lo encuentro mejorable: ¿por qué González no se atrevió a decir que no brindaba por la muerte de nadie, fuera español, turco, alsaciano o congolés?


736


Alégrate si lo que antaño te parecía claro hoy te parece confuso; si aquello que te parecía simple ha adquirido tantos matices que hoy te parece complejo. Si llegas al punto en que percibes todo y no comprendes nada, ¡alégrate, porque serás un espléndido escritor!


735


Te enamoras sobre todo de las mujeres que ya te conocían antes de conocerte, de aquellas que apenas hablan contigo ya te han calado...


734



Encontrada y fotografiada por @igsot (AQUÍ)


viernes, 16 de febrero de 2018

733


El top-20 de los mejores momentos de mi vida me han sucedido con mi padre o con Iratxe o con Natalia: ningún momento de los que he disfrutado en solitario puede competir con ellos, tampoco los que he disfrutado en multitud: cuando escucho a personas no adolescentes decirte que “el día en que el Real Madrid ganó la Séptima fue uno de los mejores de mi vida” o “lloré cuando Carmena logró la alcaldía de Madrid” o “cuando Euskadi consiga la independencia sentiré que no he gastado mi existencia en vano”, me entran ganas de conseguir un salvoconducto que me autorice a convertirme en rana, helicóptero o zanahoria… ¡en cualquier cosa, pero que se olviden de que pertenecí alguna vez a la especie sapiens!!!


732


Tuve que escuchar mil voces distintas en mi cabeza para encontrar una que me dijera lo que deseaba oír.


731


Es el escritor una criatura lamentable en algunos aspectos, por ejemplo en su comportamiento con los animales. ¡Cómo se nota que tuvimos que luchar con ellos por el dominio de la Tierra! ¡Cuánta agresividad! ¡Cuántas calumnias! ¿Queda algún animal al que los escritores o la gente en general no le hayan encontrado una connotación negativa? Me ha dado por enumerar algunos, he aquí la lista de la vergüenza sobre la que debería reflexionar el escritor del futuro:

sabandija • • • burro • • • cerdo • • • serpiente • • • hiena • • • lobo • • • gusano • • • garrapata • • • zorro • • • mariquita • • • víbora • • • mariposa • • • culebra • • • pulga • • • mosca • • • mosquito • • • moscón • • • marrano • • • foca • • • polilla • • • ballena • • • tiburón • • • topo • • • perro • • • sanguijuela • • • oveja • • • cordero • • • borrego • • • cabra • • • cabrón • • • urraca • • • cuervo • • • cuco • • • vaca • • • buey • • • mulo • • • pulga • • • babosa • • • escarabajo • • • cocodrilo • • • caracol • • • tortuga • • • araña • • • chinche • • • elefante • • • rata • • • ratón • • • pulgón • • • cucaracha • • • gallo • • • gallina


730


–Entonces, Batania, si ya no podemos utilizar palabras con connotaciones sexistas, y tampoco términos taurinos ni metáforas bélicas, y ahora según tú tampoco podemos utilizar los habituales símiles con animales que veníamos empleando sin ninguna malicia… ¿quedan aún en el diccionario quince o dieciséis palabras limpias de la empanada buenista-política-ideológica que se trae tu cabeza?
–Por falta de palabras no será. El castellano es el Rockefeller de las palabras. Aunque los poetas de hoy se arreglen con trescientas cincuenta, las hay a millones. ¿Sabes lo que le ocurrió a Miguel Delibes cuando ingresó en la Academia de la Lengua?
–Dime.
–Pues que reunió los nombres que los lugareños daban a los pájaros en la zona de Burgos, donde solía radicar sus novelas rurales, y se presentó con ochocientos para que la RAE los incluyera en el diccionario. Te puedes imaginar que se los rechazaron.
–¿Por qué?
–¡Hombre! Pues porque los académicos, con buen tino, le dijeron: “Pero señor Delibes, ¿sabe usted lo que ocurriría si, además de aceptar sus ochocientos nombres de pájaros en la zona de Burgos, tuviéramos que aceptar por la misma razón los otros ochocientos que se dan a los pájaros de la zona de Badajoz, en Almería, en Cuenca, en Huesca y, ya puestos, en todas las regiones de los 23 países donde se habla castellano? ¡El diccionario sería ingobernable!
–Pero entonces, ¿cuántas palabras tiene el español?
–No se sabe, porque se están creando nuevas continuamente. Yo tengo un diccionario, el Gran Diccionario de Uso del Español Actual, editado por la SGEL, que está basado en el corpus lingüistico Cumbre, que cuenta con veinte millones de palabras. Pero los expertos hablan de que el español se puede mover entre los 35 y los 50 millones de palabras.
–¡50 millones de palabras!
–Eso es. El DRAE solo es una selección de las 80.000 palabras más "famosas". Por eso me reafirmo en que no podemos andar usando palabras sexistas, fachas o antianimalistas, porque además en la mayoría de los casos son tópicos o clichés que desmejoran la obra de un escritor. Un autor que elimina esas palabras o metáforas y las sustituye por otras no se empobrece, se enriquece. Y ojo que yo tengo mis engendros llenos de palabras y metáforas con las connotaciones que vengo denunciando, pero espero ir desapareciéndolas poco a poco en el futuro.


729


Por ejemplo la expresión “jaula de grillos”. En los dos últimos años la prensa española de derechas (el 80%) ha venido publicando que Podemos era “una jaula de grillos”. Pero yo que he nacido y vivido treinta años en una zona rural como Lauros, os puedo garantizar que a los grillos no les gusta estar en una jaula. Si están en una jaula, es porque un canalla bípedo los ha sacado de sus madrigueras y los ha metido ahí. Comparar las luchas intestinas en un partido político, luchas que han elegido ellos, con las luchas entre grillos una vez que han sido secuestrados, expulsados de sus casas y encarcelados en una jaula, es una comparación muy miserable. Claro que yo sé muy bien que el periodista o escritor que utiliza la expresión “jaula de grillos” lo hace sin ninguna maldad (de hecho ignoro si alguna vez la he utilizado yo, espero que no), pero tiempo es de ponerse dentro de la piel de un grillo, si es que tenemos la bastante estatura para pensar en él.


728


Lo que me gustaría saber es qué tengo dentro del estómago que me impulsa y me muerde y me zarandea, qué tengo lleno de mugre que me crea ansiedad y no me deja vivir. ¿Es un demonio? ¿Es una batidora? ¿Es una dentadura que me mastica, mastica y mastica?


727


Ya tengo Maracaná como los establos de Augías. Pero estoy orgulloso, porque he durado 108 días con el piso limpio, ¡108 días, récord neorrabioso de todos los tiempos! A ver si consigo limpiarlo antes del domingo y vuelvo a plantearme otro reto: superar esos 108 días.


726


Maracaná. Mis tres gatos. Jennifer Lopez en el salvapantallas. Yo detrás de la cámara. No es que seamos un equipo.

Somos un equipazo.


725


Necesito volver a dedicarme a los demás. Por puro egoísmo. Porque cuando me dedico a los demás dejo de dedicarme a mí mismo. Dejo de pensar en mí mismo. Dejo de sufrir.


jueves, 15 de febrero de 2018

724


El efecto Eurovisión. Creo que me tragué completitos los festivales de Eurovisión desde los cinco hasta los treinta años, y yo también pensaba siempre que la canción española era la mejor de todas y que existía una conspiración europea para que España no ganara. Sin embargo, cuando a los treinta me caí del caballo y comencé esta aventura que ha cambiado mi vida, la de dedicarme en cuerpo y alma a desmontar los cimientos sobre los que se han edificado esas patrañas de las patrias, las idiosincrasias, los hechos diferenciales, las identidades, las naciones, etc., que nos empequeñecen, crean xenofobia y dividen a las personas, volví a pensar en este concurso musical. En efecto, ¿por qué pensaba que la canción española era siempre la mejor? ¿Era una ilusión mía, es que yo no tenía personalidad, es que me dejaba llevar por la pasión del presentador español o por la pasión de mi familia, que también quería que ganara España, qué demonios sucedía aquí? Pronto descubrí lo que pasaba, que no tenía que ver con estos factores (que también cuentan, claro) sino por el mucho más obvio de que, cada vez que me ponía delante del televisor para ver el festival, LA ÚNICA canción que conocía era la de España. No solo la conocía sino que la superconocía y a veces hasta me la sabía de memoria, porque las tres semanas anteriores al festival nos la ponían cien veces en la radio y en la televisión (todos los lectores españoles que tengan más de treinta y cinco años recordarán que, en los años 80, tanto TVE1 como la entonces llamada TVE2 o UHF solían emitir la canción entera tres o cuatro veces cada día en los minutos de anuncios publicitarios). Y claro: tú te ponías a ver el festival y, como la única canción que te sonaba y sobresonaba era la española, y las otras no te sonaban a nada, porque es muy difícil que una canción se apodere de ti a la primera escucha, salvo que la canción sea extraordinaria o la voz de su intérprete sea nivel extraterrestre tipo Rocío Jurado o Freddie Mercury, pues todos los festivales terminaban igual: ¡cómo hemos podido quedar duodécimos! ¡Nos han timado! ¡Esto es un atraco! ¡Qué manía tienen a España!

Con el tiempo he llamado a este fenómeno “Efecto Eurovisión”: como todas las patrias informan sobre todo de lo suyo, solo promocionan lo suyo y solo crean vinculación emocional con lo suyo, construyendo un plusvalor artificial para lo perteneciente a la patria, cuando se celebra algún evento continental o universal y “lo tuyo” pierde, se genera un resentimiento y una manía persecutoria que, desgraciadamente, aún fortalece más el “nosotros” patriota. Y así la gente acaba pensando sin ninguna maldad que el pobre Baroja es mejor que Proust, que Ortega se puede medir a Heidegger, que Ana María Matute es similar a Virginia Woolf, que el mínimo Pau Gasol es superior a Lebron James, que el chiste de Bruno Hortelano puede competir con Usain Bolt, que la meritoria Mireia Belmonte puede mantener un pulso con Katie Ledecky, que Andrés Iniesta merecía ganar el balón de oro por delante de Leo Messi, que Sara Montiel podía aspirar a algo más que a sacarse una foto al lado de Katherine Hepburn, que José María Aznar fue un hombre de estado del nivel de Churchill, que la minúscula Garbiñe Muguruza ha conseguido copiar el flequillo de Serena Williams o que, como decía Menéndez Pelayo, “Grecia y Roma solo son el decorado de fondo para el glorioso advenimiento de España a la historia”. Y quede claro que, aunque he ironizado en las últimas líneas, no hay ninguna ironía cuando digo que soy muy comprensivo ante estas equivocaciones tan gruesas de la gente. Porque yo también las tuve. Yo también pensé, no hace tanto tiempo, que la canción que presentaba España al festival de Eurovisión era siempre la mejor de todas, todos los años, y sin ninguna duda.


723


–Por favor Batania no mientas, que tienes escrito que fuiste nacionalista vasco hasta los veinte años y que tu propio padre era un vasco-vasco racial que decía que él "no podía ser español”. No me imagino a tu familia animando a España en Eurovisión.
–Porque eres madrileño y, como el 80% de los madrileños, te sientes mejor pensando que todos los independentistas odian a España. Pero eso no es así. Hasta los veinte años yo me sentí solo vasco, pero me levantaba de la cama a las tres de la madrugada para animar a Poli Díaz contra Whitaker, celebraba con locura el 12-1 en fútbol a la selección de Malta y lloré el día en que Francia ganó a España en la final de la Eurocopa, con aquel gol que se le escurrió por debajo del cuerpo a Arconada. Y mi padre era igual: su cantante favorita era Rocío Jurado y su político Adolfo Suárez. Nunca le escuché a mi padre una sola palabra mala sobre los españoles, y en cambio casi siempre hablaba mal de los vascos.
–¿O sea que estás reconociendo que también es posible ser un patriota español sin odiar o despreciar a los extranjeros?
–¡Claro que es posible! ¿Pero piensas que un patriota, por el solo hecho de que no odie o no desprecie al extranjero, ya es una figura a elogiar? Una persona que solo se interesa por los habitantes que viven en unos kilómetros cuadrados determinados, que cuando Rafa Nadal es eliminado deja de seguir el tenis, que desde que Fernando Alonso no gana carreras ha dejado de ver la F1 y ha provocado que su audiencia se desplome en España, que sigue leyendo solo diarios españoles desde que Internet ha puesto a nuestra disposición los de todo el mundo, que se centra solo en los habitantes nacionales, que suponen el 0’6% del planeta, y pasa olímpicamente del 99’4% restante, ¿crees que es una figura a elogiar?
–No manipules, Batania, que yo conozco a muchos españoles que se sienten patriotas y además se interesan también por todo lo extranjero.
–Jajajaja, ¡qué rápido habéis abrazado lo del “patriotismo cosmopolita” desde que los catalanes sacaron lo del “nacionalismo cosmopolita”! Pero eso es un sinsentido: en el momento en que te sientes “cosmopolita”, dejas de ser patriota o nacionalista y reconduces tu amor por España o por Catalunya a unos niveles más moderados: puedes seguir sintiéndote español o catalán, desde luego, pero no al punto de llamarte “patriota” o “nacionalista”. Si quieres hacemos una apuesta.
–¿Qué apuesta?
–Salimos ahora a las calles de Madrid y pedimos a los transeúntes que nos digan el nombre de cinco escritores extranjeros vivos de Europa y cinco presidentes de gobierno actuales, también de Europa. ¡A ver cuántos “patriotas cosmopolitas” encontramos, jajaja! ¡Te juego una cena a que no encontramos suficientes como para llenar el estadio del Rayo Vallecano!
–Yo creo que sí los encontraríamos, incluso para llenar también el Bernabéu. Pero Batania, una pregunta, ¿por qué eres tan visceral contra los patriotas y los nacionalistas?
–Los motivos los estoy contando en mi libro de memorias “El hijo de Puskas”, pero digamos, motivos personales aparte, que llegó un momento en mi vida en que me di cuenta de que yo no puedo estar pegando botes de alegría delante de la televisión porque la selección de España le está metiendo doce goles a Malta. Date cuenta de lo que estaba sucediendo: once jugadores millonarios de una potencia mundial del fútbol, España, estaban masacrando a once jugadores no profesionales, en su mayoría electricistas y albañiles, pertenecientes a una selección minúscula como Malta. Con el tiempo me he dado cuenta de que tanto el nacionalismo como el patriotismo deshumanizan a la gente, te impiden darte cuenta de que los-jugadores-de-Malta-están-siendo-humillados. Un catalán que convierte su deseo de independizarse de España en uno de los motivos principales de su vida es una persona que se ha deshumanizado; un madrileño que quiere impedir por-todos-los-medios que los catalanes se independicen es otra persona que se ha deshumanizado: ni Catalunya ni España son motivos suficientes para merecer esa sacralización. Me di cuenta de que todas las decisiones que debo tomar en el espacio público deben estar motivadas por lo humano y lo planetario (no solo las personas sino los animales, las plantas, la Tierra al completo). Y como pienso que uno de los principales enemigos de lo humano y de lo planetario es el patriota o el nacionalista, decidí con mucho gusto hacerme hostil a ellos.


722


En el sótano escribe siempre el poeta, aunque sea sobre balcones.


721


Todo escritor confesional tiene delante de sí, en primera línea, un conjunto de sinceridades fáciles, domesticadas, que al escribirlas no le van a comprometer mucho, incluso en el caso de que sean autocríticas; y tiene además, en segunda línea y bien ocultas en un cajón cerrado con llave, un segundo tipo de sinceridades bochornosas, que abren en canal su autoestima o muestran la mugre de su corazón. ¡Qué diferencia entre un Montaigne, que nos cuenta que se ha quedado impotente y tiene el pene pequeño, o un Gide, que escribe en su diario que ha visto a un adolescente guapísimo y se le ha puesto dura, o una Virginia Woolf, a la que no le importa hacernos saber que tiene envidia y miedo de que Katherine Mansfield sea mejor escritora que ella, con toda la pléyade de Bukowskis, Nietzsches, Umbrales, Papinis, Nerudas, Hemingways o Houellebecqs, que siempre te están mostrando su lado más fuerte o macho o rebelde o iconoclasta, y hasta en sus fracasos se pintan favorablemente o se presentan como canallas encantadores! Al hilo de esto recuerdo que Jack Kerouac sostenía que un escritor confesional no debe soslayar ningún elemento importante de su vida, ni el más pequeño, tampoco de lo sexual, pero cuando narró su encuentro con Gore Vidal omitió la noche de sexo que había mantenido con él. Sucedía que Kerouac era un heterodudoso que siempre vivió con vergüenza sus encuentros homosexuales, por lo que no se atrevió y consiguió enfadar a Gore Vidal, que le reprochaba: “¡Ah, Jack, cómo te saltaste tu deontología de escritor para que nadie supiera que yo te había roto el culo!”.


720


Como lector, tengo una gran crítica que hacerme, y es que, de mis cincuenta escritores favoritos, solo a Borges y a Tucídides los siento lejanos a mí. A todos los demás los leo porque los siento muy afines, bien por razones de intensidad, iconoclastia, brillantez expresiva, sesgo político o filosofía vital. Estoy tan secuestrado por mí mismo que solo leo escritores en los que me reconozco, que me dan la razón y me corroboran, egos que siento gemelos del mío.


719


Esa crítica que le hace Ionesco a Brecht, la de que solo trabaja un plano, el plano social, la he escuchado muchas veces referida a poetas y escritores sociales y, en cambio, no a escritores de otro tipo que también se ciñeron a un solo plano. ¿Por qué no reprochan a Propercio que solo trabajara el plano amoroso? ¿Por qué no reprochan a Marcial que solo trabajara el plano satírico? ¿Por qué no reprochan a Breton que solo trabajara el plano surrealista? Y además ¿por qué tendría que ser un defecto que un escritor se haya ceñido a un solo plano cuando lo ha llevado tan alto? A este respecto recuerdo lo que solía decir Vázquez Montalbán: “Sí, la poesía social en España ha dado muchos poetas malos, pero un solo Blas de Otero justifica a todos ellos”.


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Encontrada y fotografiada por @videoanimas (AQUÍ)


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Que Nietzsche admirara hasta la postración a Alejandro Magno, Julio César, Federico el Grande o Napoleón Bonaparte es una de las grandes objeciones contra su obra. ¡Cómo un hombre que escribió La genealogía de la moral, El Anticristo o Más allá del bien y el mal, obras que ensancharon nuestro espíritu, se pudo rebajar ante hombres que solo hicieron historia!


miércoles, 14 de febrero de 2018

716


¡Horror! Descubro en el locutorio al que suelo ir para navegar en Internet ¡que había una niña de diez u once años viendo páginas porno! Y no porno blando de simples desnudos, no, sino anales, bukkakes, gangbangs, todo muy hardcore. Enseguida me ha salido mi policía, esto es una vergüenza, cómo se puede permitir esto, en los locutorios tendría que haber ordenadores capados para menores de edad, etc, pero he notado enseguida (no es que me meta a mirar las pantallas de los otros, es que justo la de esta niña estaba delante de mí y era imposible no mirarla), que ella no estaba viendo la pornografía como un adulto, sino que la veía divertida, saltando pantallas con mucha rapidez, navegando por esas páginas por pura curiosidad. A cada rato, rompía a reír. Al final me he tranquilizado y me he prometido volver a leer las páginas de Onfray sobre el sexo (quizá no sea tan grave que los niños vean porno), y más tarde, al salir a la calle, hasta he lamentado haber perdido esa facultad porque yo, cada vez que veo porno, soy tan limitado que me excito enseguida, ¿y no es cierto que las posturas y juegos sexuales, mucho más los del porno, son un disparate que mueve a la risa?


715


Descubro con mucha consternación que, a la hora de jugar con mi gato Broma a la cuerda, que él trata de atrapar mientras yo la muevo de un lado a otro, estoy adoptando posturas y perfiles de torero. Tengo que quitarme como sea este defecto, a los toreros no hay que copiarles ni los gestos.